Con una ceremonia sencilla y cercana, se dio por finalizado el programa de Mejoramiento de Ferias Libres, iniciativa financiada por el Gobierno Regional, que permitió importantes avances en la Feria Libre de Rahue, en Osorno, según informó País Lobo.  En total, se destinaron más de 20 millones de pesos en equipamiento e infraestructura para fortalecer el trabajo de los locatarios y mejorar la experiencia de los usuarios.

La presidenta del Comité de Locatarios, Verónica Ascencio, valoró el proceso como fruto de un esfuerzo colectivo, destacando que fue un trabajo en conjunto con los feriantes para identificar las principales necesidades.

La dirigenta también resaltó los avances visibles, como la instalación de señalética con nombres y numeración de los puestos, así como un letrero de bienvenida que da identidad al recinto. Además, mencionó la implementación de cajones de resguardo para ropa, vitrinas para una mejor exposición de productos, mesones metálicos móviles que facilitan la limpieza, entre otros.

Por su parte, Claudia Torres, ejecutiva de Codesser —entidad a cargo de la ejecución del programa— explicó que, tras un proceso de selección, la feria de Rahue fue la única beneficiada en la comuna de Osorno, en el marco de una convocatoria que otorgaba un cupo por comuna en siete provincias de la región. Junto con la inversión directa, el proyecto incluyó asesoría técnica, capacitaciones y fortalecimiento de la imagen corporativa de los socios.

Desde el municipio de Osorno, el alcalde Jaime Bertin destacó que estos fondos fueron postulados por la casa edilicia a instancias del Gobierno Regional. Subrayó que los beneficios ya se están viendo en terreno y que la feria representa una fuente laboral relevante para muchas familias, por lo que su fortalecimiento debe ser una tarea permanente.

En concreto, los locatarios de la Feria Libre de Rahue recibieron señalética exterior e interior para facilitar la orientación de los visitantes, vitrinas para mejorar la presentación de productos, mesones de acero inoxidable —incluidos algunos con ruedas para facilitar el aseo—, uniformes para los comerciantes, y cajones de seguridad para resguardar la ropa en los puestos de ropería. Todo ello con el objetivo de dignificar su labor y ofrecer un mejor servicio a la comunidad.